Cementerios Aborígenes
 Entierro de una madre y su niño
Cementerios
Aborígenes

Los cementerios aborígenes son sin duda alguna de muchísimo interés para la Arqueología, de ahí que el estudio de los mismos permita profundizar grandemente en el mejor conocimiento de los primeros pobladores que habitaron el área, sacando a la luz nuevos descubrimientos a cerca de distintos aspectos somáticos y patológicos, así como de sus costumbres funerarias y de las características físico-antropológicas de sus primeros pobladores, cosa esta de la cual en un inicio existía poca información.

En nuestra isla, con el avance de los trabajos de campo realizados durante muchos años, se han venido estudiando algunos sitios de este tipo reportados con anterioridad, y se han descubierto otros. Se conocen en la actualidad varios cementerios aborígenes entre los cuales se encuentran: El Chorro de Maita, en Holguín, la Cueva de la Santa en en Ciudad de la Habana, La Cueva del Perico 1 en Pinar del Río, el sitio Canimar Abajo en Matanzas, Cueva Calero y finalmente los sitios Marien 2 y Bacuranao, en La Habana. En las excavaciones arqueológicas realizadas en estos dos últimos cementerios aborígenes, participaron integrantes de nuestro colectivo junto a miembros de otros grupos y a experimentados arqueólogos del Centro de Antropología perteneciente al Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) de nuestro país. A continuación mostramos una breve descripción de ambos sitios.

Sitio Bacuranao

 Observando el entierro de un niño pequeño

En Agosto del '97 se realizó la Quinta Campaña de Excavación Arqueológica en este sitio, ubicado en la Cueva del Infierno, municipio habanero de San José de las Lajas. En dicha ocasión fueron encontrados los restos de cuatro individuos. Los entierros correspondieron a dos adultos y dos niños, uno de los cuales, un menor de corta edad, fue extraído en bloque (en la foto) para ser expuesto en el museo de la localidad.

 Entierro en bloque para ser extraído

Esta excavación fue continuadora de la realizada en el '95, la cual culminó con el descubrimiento de un gran cementerio aborigen del cual se extrajeron 54 osamentas completas. En esa ocasión el hallazgo incluyó huesos de 66 personas, 57 de ellas menores de cuatro años de edad, tratándose de comunidades Preagroalfareras con tradición Mesolíticas que poblaron la zona, con una economía de apropiación.

La Cueva del Infierno no solo fue usada por comunidades de este grado de desarrollo solamente para enterrar a sus muertos, sino también como lugar de habitación según los resultados de la última campaña, en la que se detectó la presencia de tres grandes fogones que fueron utilizados para la cocción de alimentos. Por otra parte, otros grupos gentilicios de mayor desarrollo hicieron uso también, al parecer con otros fines, de esta cueva pues está reportada además como paradero de caza de grupos Agroalfareros con Tradición Neolítica, habiéndose hallado en su interior numerosos fragmentos de vasijas de cerámica.

Sitio Marien 2

 Boca de la Cueva

Desde la década del 50 se conoce de la existencia del sitio que hoy conocemos por Marien 2 debido a los trabajos de campo del Grupo Guamá de aquel entonces y también de los trabajos realizados por el fallecido Arqueólogo cubano Ernesto Tabío. El sitio Marien 2 se encuentra ubicado muy cerca de la Bahía de Mariel, en el interior de una cueva.

 Entrevista al Arqueólogo, Dr. Gabino La Rosa

En el año 92 se realizó la primera campaña de excavación arqueológica de este sitio, del cual se exhumaron restos de 50 individuos, de ellos 11 adultos, 2 subadultos y 37 niños. Se extrajeron algunos entierros primarios y otros secundarios y según palabras del Dr. Gabino La Rosa, jefe de la excavación, se pudo comprobar una relación muy interesante en las prácticas sepulcrales y es que prácticamente todos los adultos estaban acompañados por niños, lo cual amplió la visión de los aspectos sociales y culturales que tenían esto grupos.

 Niño de poco tiempo de nacido

En Marzo del 98 se realizó la segunda campaña de excavación en este sitio y en esta ocasión se trabajó en 10 entierros, la mayoría niños como muestra la foto de la derecha y se logró comprobar que en la cueva existe un área bien definida y delimitada a la izquierda que fue usada para entierros, en tanto que el área de la derecha fue sitio de habitación y en este fue hallado un inmenso fogón con abundante restos de la dieta de estos grupos que recolectaban, cazaban y pescaban. Habían restos de peces, de bivalvos, conchas de moluscos, jutias etc.

 Niño con un caracol de Sigua como ofrenda, junto al cráneo

En esta ocasión se ratifica la presencia de ofrendas en los entierros, consistentes en valvas de Isognomus alatus y uno de los entierros (en la foto) tenía una gran cigua cerca del cráneo. También en cuanto a las costumbres funerarias, se van acumulando pruebas suficientes obtenidas de este y de otros cementerios aborígenes estudiados, que permiten negar la fabulación generalizada en Cuba en los años '40 y '50, de los entierros con la cabeza orientada al Este. Se hallaron entierros con gran diferencia en la orientación de los cuerpos sin hallar una repetición absoluta, en esta foto se observa por la flecha que indica el norte que no está orientado exactamente Este-Oeste y además que la cabeza no está hacia el Este sino al Oeste.

 Tamizado de la tierra

Toda la tierra extraida se pasó por un tamiz para evitar la perdida de pequeños huesos de falanges u otras posibles evidencias de pequeñas dimensiones. En la foto aparecen de nuestro grupo: Nelson, Osvaldo y Mary. Gracias al tamizado al instante es que en ocasiones se detecta, por la presencia de una pequeña evidencia, la proximidad de un entierro, aún cuando el excavador no lo ha notado, permitiendo a partir de ese instante, ser aún más meticulosos y precisos en el trabajo.

En estas últimas 3 fotos puede verse a la izquierda la excavación del área de habitación donde se halló el fogón, la foto del centro muestra un entierro preparado para extraer en bloque y en la foto de la derecha se observan a Carlos, Mary y a José sosteniendo un entierro correspondiente a un niño pequeño, extraído en bloque y listo para ser transportado.

 Trincheras de la excaación  Entierro preparado en bloque  Entierro extraído

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